Llegó el momento, la hora de la verdad.
-Zayn: ¡Mi vidaa!
-Amor.
Me abrazó, me besó, y me acarició repetidamente, y como no me despeinó, sabía lo mucho que me picaba eso.
Me dejé llevar, no mostrando gran ilusión, aún así no paré de reir, el muy cabrón no paró de hacerme cosquillas, y yo por no se menos se las devolví.
-Zayn: Te noto bastante distante. -Dijo mientras me revolvía en sus brazos.- ¿Quieres hablar?
-Necesitamos hablar.
Tras esto fuimos a su camerino para tener al menos un poco de intimidad, no me soltó en ningún momento la mano, supongo que sabría que le iba a decir algo malo, pero no se llegaría a imaginar que sería algo así.
Nos sentamos en la cama y comence a llorar.
-Zayn...
-Zayn: Tranquila princesa. -Intentó tranquilizarme con uno de sus abrazos.
Estaba temblando, iba a echarle valor.
-Te echaba tanto de menos, no tenía a nadie en los malos momentos, y luego apareció un chico, y me hizo sentirme como lo haces tú, como una princesa. Mis pensamientos debieron confundirse, estaba empeñada en que eras tú, y con esa idea...
-Zayn: Lo hicisteis.-Interrumpió.
Nuestras manos se soltaron. Zayn no derramó ni una sola lágrima, creo que no sabía como reaccionar a la terrible sorpresa, y era lógico.
Nos quedamos en silencio, con nuestros ojos rojos de contener las lágrimas.
Le besé.
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