Cuando llegamos a casa nos abrió la puerta mi padre, y me dijo que había visita. Supuse que sería Emily, aunque si lo hubiera sido me habría dicho que era ella.
Me equivoqué; pasé al salón y allí estaba él, con un ramo de flores y su preciosa sonrisa. Al verle me quedé paralizada y solté la mano de Michael, y a continuación no recuerdo nada.
Me desperté en mi cama. Estaban todos junto a mí, incluso Emily. El primero en reaccionar fue Michael, que me beso suavemente.
Zayn se marchó inmediatamente dejando sobre mi cama el ramo de flores. No llegué a ver su cara, pero me la imaginé. Me sentía fatal. ¿Por qué había dejado de luchar por la ersona a la que amo? Seguramente por la desesperación de ver marchar a mi amigo, si Michael solo es un amigo.
Otra vez me había vuelto a equivocar, soy un desastre; pero como dice Alli "Todo el mundo tiene derecho a equivocarse."
Pedí que nos dejaran a Emily y a mí solas. Una vez que se había marchado todos me abrazó, parecía comprenderlo todo. Y yo eché a llorar. ¿De verdad me merecía yo todo esto? ¿No hay alguien en el mundo que no sea yo que se merezca sufrir? Porque yo ya he sufrido lo suficiente.
Estaba decidido. Me voy a olvidar de los chicos. Puede que acabe sola, pero para algo están las amigas, ellas siempre estaran.
Aunque mi mejor amiga me lo impidiera fui a hablar con Michael. Al entrar en el que ahora era su cuarto me derrumbé y empecé a llorar.
-Michael: Lo entiendo.
-Yo: ¿Qué entiendes?
-Michael: Que le quieres a él, que lo del aereopuerto solo fue un impulso para que no me fuera.
-Yo: No. No le quiero a él. Él es el mayor cretino con el que te puedes encontrar. Sabes que te quiero a ti más que a nada, que tu eres una de las únicas personas que me dan fuerza para vivir.
-Michael: Pero solo me quieres como amigo, no como nada más...
-Yo: No, solo que el mundo no para de joderme, y paso de sufrir más... Es muy difícil de entender...- No podía más, no podía parar de llorar.
-Michael: Te entiendo, no pasa nada princesa.- Ahora sí que lloré.- ¿Qué te pasa pequeña?
-Esas son las cosas que me enamoran, tu perfección. Pero no puedo permitirme esto a mi misma, no puedo dejar que el mundo me vuelva a joder; simplemente no puedo volver a equivocarme.
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