sábado, 19 de enero de 2013

Capitulo 33- Ya no te molesto más.

 Me senté en la cama que tan poco habíamos usado, y un mero recuerdo de mi risa infantil mientras mi madre me hacía cosquillas recorrió mi conciencia.
 Louis se sentó a mi lado y me abrazó, parecía entender la situación, me besó en la frente y me susurró ánimos al oído.
-Yo: Eres mucho.
 El silencio reinó en la estancia, me quedé mirando sus preciosos ojos, algo me impulsaba a otro sentimiento extraño para mí en ese momento, algo que quería descubrir.
 Me fui acercando poco a poco sin dejar de mirarle, él no se apartó, mis labios entraron en frío contacto con los suyos, él me siguió.
 En este momento creo que ninguno de los dos eramos constantes de lo que hacíamos. El beso no parecía acabarse nunca, era espectacular.
 Lentamente me fui colocando sobre él, tenía aferrados mis muslos, estaba claro que por nada del mundo me iba a dejar escapar.
 En un instante me olvidé de todo, todo se volvió negro y de esa noche ya no recuerdo nada más.
 Cuando me desperté mi cama estaba vacía, y mi ropa desperdigada por el suelo. En el ambiente flotaba esa sensación mágica de ayer.
 Me vestí y descubrí que había un paquete en la mesilla, y junto a él una nota.
 Lott soy un idiota, siento lo de anoche, aquí te dejo el regalo de Zayn. Yo me voy, ya no te molesto más, adiós.
          Louis. x

 Dios, Zayn. ¿Qué había hecho? Era gilipollas. Ya la había vuelto a cagar, no creo que haya valido la pena tirar a la mierda nuestra relación por un triste polvo. Sin duda la había cagado, pero bien.
 Tenía que hablar con Louis, no le podía decir nada a Ele porque se enteraría Zayn y se destrozarían demasiadas vidas, además correría peligro el grupo, espero que Liam lo supiera controlar, él es el más sensato.
 Espero que mi carrot boy no este enfadado, se a ciencia cierta que va a estar hecho polvo y se sentirá mal por haber engañado a Eleanor, pero todo el mundo se confunde al menos una vez en la vida.
 Lou tenía apagado el móvil, pero de todas las maneras sabía donde encontrarlo. Pero primero abriría el regalo de mi Dj, sé que esto me hará sentir mucho peor y más culpable todavía, pero me merecía sufrir.
 Decidí abrir primero el regalo, después leería la carta. ¡Oh my god! Esto era increíble, dios que mono. Me había comprado un solitario de diamantes.
 Era precioso, y encima me quedaba genial de tamaño. Él se había gastado un pastón en mi y yo me había limitado a engañarle.
 Tenía miedo a abrir la carta.

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